viernes, 31 de diciembre de 2010

Demencia

Los trastornos de la Demencia se caracterizan por el desarrollo de múltiples déficit cognoscitivos, que incluyen el deterioro de la memoria, que se deben a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica.

La demencia es un decaimiento progresivo de la capacidad mental en el que la memoria, la reflexión, el juicio, la concentración y la capacidad de aprendizaje están disminuidos y puede producirse un deterioro de la personalidad. (Merck, 1989)

Características diagnósticas

La característica esencial de una demencia consiste en el desarrollo de múltiples déficit cognoscitivos que incluyen:

· Deterioro de la memoria

· Afasia, pérdida de la capacidad para utilizar el lenguaje

· Apraxia, incapacidad para realizar tareas que requieran patrones de evocación o secuencias de movimientos.

· Agnosia, trastorno que se caracteriza porque la persona puede ver y sentir los objetos pero no los puede asociar con el papel que habitualmente desempeñan ni con su función.

· Alteración de la capacidad de ejecución

  • Desorientación espacial y dificultad en relación con tareas de esta índole
  • Pobreza de introspección y juicio crítico
  • Alteración de la marcha
  • Comportamiento desinhibido (bromas inapropiadas, conducta violenta, indebida familiaridad con extraños, desprecio por normas convencionales)

Diagnóstico de la demencia

Los médicos establecen el diagnóstico en función de la situación general, teniendo en cuenta:

  1. Edad de persona afectada
  2. Historia familiar
  3. Inicio de los síntomas y progreso
  4. Presencia de otras enfermedades
  5. Las pruebas de memoria y de pensamiento incluyen:
  6. Capacidad para recordar los nombres de tres objetos usuales inmediatamente y transcurridos tres minutos
  7. Capacidad para nombrar los días de la semana al revés

jueves, 30 de diciembre de 2010

Disfunciones sexuales en la mujer

La diferencia más significativa entre las disfunciones sexuales masculinas y femeninas es que la mujer puede actuar sexualmente y pretender tener un orgasmo, mientras que es imposible para un varón simular una erección. Con el aumento de la conciencia de su propia sexualidad en las mujeres, el nivel de ansiedad por la ejecución, ha aumentado ahora en ambos sexos. La mujer tiene mayor capacidad para responder fisiológicamente en la actividad sexual que el varón, permitiéndole alcanzar un orgasmo temprano en la etapa de incitación y tener más de un orgasmo durante la misma actividad sexual (factores que teóricamente deben proteger contra problemas sexuales). Ciertas actitudes acerca de la sexualidad femenina, han contribuido a una variedad de disfunciones sexuales.

Alteración de la excitación sexual femenina

Es el fracaso repetido en la obtención o mantenimiento de la excitación a pesar de una estimulación sexual adecuada. La alteración de la excitación sexual en las mujeres es similar a la impotencia en los hombres, ambos trastornos tienen causas físicas o psicológicas.

El problema puede durar toda la vida o, más frecuentemente, suceder tras un período de funcionamiento normal. Muchos problemas físicos pueden causar la alteración de la excitación sexual. El dolor de una endometriosis o una infección de la vejiga (cistitis) o de la vagina (vaginitis) pueden afectar a la capacidad de la mujer de excitarse sexualmente. La deficiencia estrogénica que acompaña a la menopausia o la extracción quirúrgica de los ovarios generalmente causa sequedad y adelgazamiento de las paredes vaginales y puede producir una alteración de la excitación sexual. Una histerectomía o una mastectomía pueden afectar a la propia imagen sexual de la mujer.

Un historial médico y un examen físico ayudan al médico a determinar si la causa es primariamente psicológica o física, de manera que sean tratados los problemas físicos.

Otro problema sexual en la mujer son la inhibición del orgasmo (anorgasmia), la dispareunia, el vaginismo,

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Disfunciones sexuales en el hombre

Entre los hombres las disfunciones sexuales son asociadas frecuentemente con ansiedad resultante del concepto erróneo que toda actividad sexual debe llevar al coito, eyaculación y orgasmo de la pareja. Si esta expectativa no se cumple, el acto se sexual se considera un fracaso. Ya que el ciclo de respuesta sexual no está bajo control voluntario, personas con esta expectativa auto impuesta son vulnerables a ansiedades y a la profesía autocumplida de fracaso.

Algunas disfunciones son: Eyaculación precoz, eyaculación retardada y disfunción eréctil

Disminución del deseo sexual

Es una pérdida persistente de las fantasías sexuales y del deseo de realizar actividades sexuales. Ocurre tanto en hombres como en mujeres. Algunas personas tienen falta de interés o de deseo sexual durante toda su vida. El trastorno puede estar relacionado con experiencias traumáticas de la niñez o de la adolescencia, con supresión de las fantasías sexuales u ocasionalmente con cantidades anormalmente bajas de las hormona testosterona (tanto en hombres como en mujeres). Con mayor frecuencia, el problema se desarrolla tras años de deseo sexual normal. Las causas incluyen aburrimiento en una relación, depresión, alteraciones del equilibrio hormonal y el uso de sedantes, fármacos ansiolíticos y ciertos hipotensores. El tratamiento requiere de la identificación del problema subyacente y tratar de resolverlo. Para los pocos hombres cuya causa es la deficiencia de testosterona, pueden resultar de utilidad la inyecciones o parches de testosterona.

martes, 28 de diciembre de 2010

Pasar muchas horas delante de la televisión puede afectar al corazón

Un estudio realizado sobre 8000 personas, pone de manifiesto el aumento en el riesgo de sufrir afección cardiovascular en aquellas personas que pasan mucho tiempo sentados frente al televisor, incluso en aquellas con peso normal la vida sedentaria aumenta el riesgo de la patología cardíaca.
Ponemos énfasis en pasar mucho tiempo delante del televisor como factor de riesgo pero esto puede extrapolarse a todas aquellas personas con una alta vida sedentaria.
En este sentido es fundamental una vida activa, en movimiento y huir de los sedentarismos. No debemos convertir aquellas actividades que requerían de una mayor o menor actividad en actividades más cómodas y sin realizar movimientos. El cuerpo humano está diseñado para moverse.
El sedentarismo no solo influye negativamente en aquellas personas que padezcan otros factores de riesgo coronarios (exceso de peso, tabaquismo, diabetes, hipertensión) sino en personas con hábitos saludables.
Debemos movernos y debemos hacer ejercicio más a menudo

El rendimiento escolar

Es consecuencia de la interacción de muchos factores que conviene conocer para no atribuir los resultados a la manía de los profesores o al azar. La inteligencia es modificable - "el único que no es inteligente es el que cree que no puede mejorar" - y por tanto, una adecuada orientación en este tema supone una importante ayuda para sus hijos.
Rendimiento académico = A + B + C + D

A
CAPACIDADES
Puede: Riqueza de vocabulario, buena comprensión, buena expresión, ortografía correcta, capacidad de síntesis, buena asimilación de contenidos, capacidad de memorización, razonamiento lógico, razonamiento deductivo, buena concepción espacial, utilización de las fuentes de información, dominio de los conceptos matemáticos, agilidad en el cálculo, destreza en la solución de problemas.

B
ACTITUDES ANTE EL ESTUDIO
Quiere: Asistencia a clase, atención en clase, aclarar dudas, llevar al día las asignaturas, buena relación con los profesores, buena integración en el grupo de clase, participación en clase, actitud positiva hacia las asignaturas, interés por el estudio, encontrar un por que y un para que de lo que estudio, poner en juego todas mis capacidades y no jugar a mínimos, actitud reflexiva, confianza en uno mismo

C
MÉTODOS DE TRABAJO
Sabe hacerlo: Dedicar, al menos, dos horas de estudio diarias, organizar adecuadamente el tiempo de estudio, ambiente idóneo para estudiar, atención y concentración en el estudio, utilización de las técnicas básicas de estudio: subrayado, esquemas, mapas conceptuales, resúmenes, estrategias de memorización, cuidar la presentación de los exámenes y trabajos, entregar en el día señalado los trabajos, programar los repasos, revisar los exámenes antes de entregarlos

D
CIRCUNSTANCIAS PERSONALES
Esta en condiciones de ... Buena imagen de si mismo, autoestima positiva, sentido de la responsabilidad, equilibrio emocional, ausencia de tensiones, control de los nervios, buena integración familiar, ausencia de problemas personales perturbadores, adecuado tono vital

lunes, 27 de diciembre de 2010

Herramientas para educar. Pasa de la norma al patrón personal

Pasa de la norma al patrón personal. A corto plazo puedes poner normas para que tus hijos sean obedientes, ordenados y estudiosos. Pero si optas por enseñarles a hacerlo siguiendo patrones personales autónomos, lo aprenderán para siempre

Herramientas para educar. Toca y abraza a tu hijo

Herramientas para educar. Toca y abraza a tu hijo.
Repite siete veces al día "te quiero mucho" y da muestras físicas de afecto, que respalden lo que dices.

Herramientas para educar. Se exigente en clave positiva

Herramientas para educar. Se exigente en clave positiva. Tus hijos crecerán más si tienen una imagen positiva de si mismos. Cuando logres esto, puedes hacer críticas puntuales sobre hechos concretos, sin generalizar, en privado y sin comparar.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Herramientas para educar. Enséñale a ser autónomo

Enséñale a ser autónomo. Estimula su independencia, adaptándote a su edad: así aprenderá a vivir los cambios y lo desconocido, aprenderán a decidir y a ser responsables.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Herramientas para educar. Mira a tu hijo con ojos positivos

Mira a tu hijo con ojos positivos. Nadie es irresponsable, dependiente, miedoso, desordenado, ni nadie es fracaso escolar. Nadie "es", todos "hacemos" cosas que pueden aprenderse a hacer de otra forma.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Bullying

Entrevista a Rosario Ortega (psicóloga) por Núria Navarro (periodista) ."El Periódico" .21-4-2005

El suicidio de Jokin golpeó las conciencias. Pero según Rosario Ortega, psicóloga que ignaguró en España el estudio del "bullying" y que ejerce como profesora de la Universidad de Córdoba, el fenómeno es antiguo. Lo nuevo es que se conoce más.

- ¿El castellano no tiene una palabra para definir el "bullying"? - De eso se suele ocupar la prensa. Cuando, en 1955, se interesó por el fenómeno empezó a utilizar los términos "violencia, acoso, intimidación".

-¿Cuál prefiere usted? - Acoso está bien. El bullying es el abuso de poder que se traduce en comportamientos agresivos injustificados y que puede producir victimización. Si se produce, es un caso grave de violencia interpersonal.

- Un ejemplo seria iluminador. -Empujar al que se tiene delante, en la fila, sería un caso de abuso de poder físico. El verbal podría ser llamarle "idiota". Y el psicológico, la presión del niño grande al pequeño. Cuando sucede prolongadamente en el tiempo, se estructura.

- ¿Siempre hay espectadores? - El espectador es importante. Si se pone del lado de la víctima, anula el acoso. Si toma partido por el acosador, puede aumentarlo.

-¿Es un fenómeno frecuente? - Entre el 15% y el 35 % de alumnos se ven involucrados en intimidaciones leves, mientras que los casos graves oscilan entre el 2% y el 15%. Estos niños describen el fenómeno con una frase muy gráfica: "Me están haciendo la vida imposible".

- Es peor en primaria que en secundaria, ¿verdad?. - Sobre todo entre los 10 y los 14 años. Es el caso del niño que sale al patio y no le dejan jugar, le quitan el balón, lo encierran en el lavabo. En secundaria se reduce muchísimo y, los casos que quedan, como el de Jokin, son durísimos.

-¿Por qué ocurre?. - Con frecuencia, la víctima y el agresor provienen de familias donde la violencia es una forma común de relacionarse. Han aprendido tanto a agredir, como a victimizarse. Porque uno no nace víctima ¿eh?.

- ¿Se hace? . - Sí. Mientras la inmensa mayoría de escolares denuncian los casos a la profesora y detienen el proceso, el niño víctima ha aprendido a aguantar más de la cuenta. Es un niño temeroso, que no sabe imponerse, que no se defiende.

- ¿Y cuál es el perfil del abusador?. - Es el perfil más difícil de reeducar. Ha aprendido la impunidad. Sabe buscar las vueltas a la norma para quedar bien delante de los adultos y, por debajo, ser dominante. Quiere ser siempre el protagonosta del poder. Es un juego psicológico que se aprende desde pequeño.

-¿En casa? . - Hay personalidades más dominantes e intransigentes, pero detrás de un niño agresor puede haber un niño abusado en casa.

-¿Como se elige a la víctima? .- El agresor tiene un pequeño radar para descubrir cuál es el campo abonado. Pero también la víctima, sin darse cuenta, cae en la red. Y se pregunta "¿por qué yo? " , lo que aumenta el sentimiento de culpa. Destroza su autoestima y los efectos sobre su escolaridad son devastadores. Estos niños son capaces de inventar una enfermedad antes de seguir yendo a la escuela. Tienen pánico.

- Hay quien opina que la mayor permisividad en las costumbres...- ¡No puedo afirmar que la mayor permisividad lleve a la violencia!. Los niños no son más violentos que antes; ahora sabemos más. Tampoco creo que la incorporación de la mujer al trabajo tenga culpa alguna. Hay nuevos modelos de ejercer funciones parentales y hay que buscar cómo modular las emociones.

-¿Por qué hay más niños que niñas afectados?. - No sabemos por qué, pero la proporción es de una a cinco. Tanto agresores como víctimas, porque ésta no es una historia de buenos y malos, ¿eh?. Particularmente, los agresores me preocupan más. La víctimas evolucionan, son más rápidas en su proceso de reeducación, mientras que los agresores son más resistentes al cambio. Detrás de todo maltratador de mujeres hay una víctima de bullying. Y el bullying está en el origen de la delincuencia juvenil.

-Cuándo los padres detectan algo raro ¿qué deben hacer? - Pedir una entrevista con el tutor y, si es cierto, decidir entre ellos y la escuela que eso va a dejar de pasar.

- Ya. Pero ¿es fácil desmontar una relación de dominación?. - Es importantísimo reeducar. Pero también es fundamental prevenir, mejorar el clima de relaciones interpersonales en la escuela, construir personalidades empáticas, hacer comprender los intereses de los demás, ser más cooperativos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Los estragos del acoso escolar

Luis Rojas Marcos, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York.

Como el cáncer o el terrorismo, que tanto tememos pero que la costumbre nos obliga a anticipar, la violencia escolar también forma parte del catálogo vigente de horrores predecibles. En abril de 1999, dos adolescentes de la escuela de Columbine, Colorado, armados hasta los dientes, mataron a 12 alumnos y un profesor antes de suicidarse. Justo tres años más tarde un estudiante del instituto Gutenberg, Erfurt, asesinaba a tiros a 13 profesores, dos condiscípulos, una secretaria, un policía y, a continuación, se quitaba la vida. Y hace unos días, en Red Lake, Minnesota, Jeff Weise, de 16 años, ejecutó a sus abuelos en casa y después se fue al colegio, donde acribilló a balazos a cinco compañeros, una profesora y un guarda. Acto seguido se disparó mortalmente en la cara.

Estas espeluznantes matanzas nos espantan, nos duelen, y echan por tierra las expectativas más básicas sobre el comportamiento humano. Aun así, su impacto en la sociedad es efímero. Con independencia de los cadáveres que acaben esparcidos por las aulas, la indignación colectiva se disipa a los pocos meses. La razón es que, ante estas tragedias, la mayoría de las personas se resigna y pasa página escudándose en la idea de que siempre ha habido y habrá seres inexplicables arrebatados de insaciable sed de sangre.

Si bien la violencia juvenil en los colegios se nutre de una mezcla variable de ingredientes personales, familiares y sociales, casi todos los perpetradores tienen en común haber sido sometidos a acosamiento. Un estudiante sufre acoso escolar cuando está expuesto a ataques sádicos continuos, de los que no puede defenderse fácilmente, por parte de uno o más compañeros de clase. Los asaltos pueden ser físicos (empujones, golpes), verbales (insultos, burlas), no verbales (gesticulaciones hostiles y vejatorias) o grupales (marginación, bromas crueles o difusión de rumores humillantes. Bullying es el término anglosajón -hoy en día muy divulgado- que en los años setenta el sueco Dan Olweus, profesor de Psicología de la Universidad de Bergen, Noruega, aplicó a este tipo de agresiones.

Según el Servicio Secreto de Estados Unidos, el 71% de los asesinatos cometidos en los institutos de bachillerato entre 1974 y 2000 fueron protagonizados por jóvenes que habían sufrido bullying en los seis meses previos. A título personal puedo añadir que en otoño de 1992, en respuesta a una alarmante ola de homicidios y suicidios en las escuelas públicas de Nueva York, el alcalde David Dinkins encargó al Departamento de Servicios Municipales de Salud Mental, que por aquel entonces yo dirigía, un estudio sobre las causas de esta preocupante tendencia. Este proyecto concluyó, entre otras cosas, que el maltrato continuado de escolares por sus colegas constituía un factor determinante de muertes violentas entre los adolescentes neoyorquinos.

El hostigamiento prolongado de alumnos por compañeros es una realidad, aunque casi siempre esté encubierta por una espesa nube de tabú y de silencio. En Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 30% de los estudiantes de entre 7 y 17 años afirma haber observado bullying durante el año escolar, y el 23% confiesa haber participado personalmente. Sin embargo, sólo un 13% de profesores dice haberlo presenciado. En mi experiencia, aunque las ofensas más visibles suelen ocurrir a espaldas del profesorado, bastantes maestros son reacios a admitir que hay acoso en sus clases. A unos les cuesta reconocer que ciertos niños pueden ser asombrosamente crueles. Otros temen ser tachados de inexpertos.

Las víctimas habituales de ensañamiento son muchachos y muchachas pacíficos, tímidos, introvertidos y, sobre todo, vulnerables. A menudo muestran aspectos físicos, actitudes o hábitos diferentes a los de la mayoría de la clase. Los maltratadores suelen ser personajes inseguros y provocadores, que no han madurado la capacidad de sentir compasión ante el sufrimiento ajeno. Mientras que los varones tienden a utilizar la agresión física y verbal, las chicas recurren a la marginación, los bulos y la manipulación de las relaciones. Ellos y ellas ansían la sensación excitante de poder que experimentan cuando subyugan física y emocionalmente a sus víctimas.

Numerosas investigaciones demuestran que el acosamiento persistente, aparte de causar daños corporales, socava profundamente el equilibrio emocional de los acosados, a corto y a largo plazo. Los efectos más comunes incluyen ansiedad, fobia al colegio, aislamiento social, baja autoestima y depresión. Cada mañana de clase, la combinación venenosa de miedo e indefensión atormenta a las víctimas. Incluso en los días festivos, los detalles más amargos de los ultrajes padecidos se entrometen en su mente y transforman su tiempo de esparcimiento en interminables pesadillas. A la hora de encontrar explicaciones que les ayuden a entender su penosa situación, la mayoría termina culpándose a sí mismos. El estigma de inferioridad, de vergüenza y de impotencia que marca a estas criaturas les impide revelar su sufrimiento a familiares, y mucho menos denunciar a sus torturadores.

El acoso escolar distingue con cicatrices indelebles las mentes de los adultos que lo sufrieron de pequeños. Mas no todos los escolares maltratados sobreviven a la adolescencia. Unos se liberan del intolerable suplicio quitándose la vida. En el Reino Unido, por ejemplo, se calcula que anualmente un mínimo de 16 niños asediados por compañeros eligen esta última salida. Otros, como Jeff Weise, optan por un desquite implacable y sanguinario antes de inmolarse.

Una vez que el martirio sale a la luz, los agresores, sus allegados y los testigos que se mantuvieron neutrales, incluyendo al personal docente, tienden a minimizar el problema, a recriminar al acosado por no haberse defendido, o a responsabilizar a sus padres. Por eso, la primera intervención de las autoridades escolares debe ser atender las necesidades de seguridad y apoyo emocional del alumno perseguido y sus familiares. En cuanto a los acosadores, aparte de administrar justicia, es importante maximizar sus posibilidades de rehabilitación. Después de todo, el bullying nos plantea un doble reto: salvar la vida de los oprimidos y rescatar la humanidad de los opresores.

En mi opinión, todos los centros de enseñanza requieren programas de formación y sensibilización para estudiantes, profesores y padres con el objetivo de establecer una cultura de "tolerancia cero al acoso y a su encubrimiento". La inacción y el disimulo protegen siempre a los verdugos, nunca a las víctimas. Ningún joven debería temer ir al colegio por miedo a ser golpeado o denigrado, y ningún padre o madre debería necesitar preocuparse de que su hijo pueda estar sufriendo vejaciones en el colegio. Conscientes de este derecho, cada día son más los países que establecen leyes o regulaciones contra el bullying. Éste es el caso, entre otros, de Suecia, Noruega, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca y Japón.

El acoso escolar nos deshumaniza a todos y su erradicación nos incumbe a todos. En palabras del escritor libanés Jalil Gibrán, "a menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruso en vuestro mundo... Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el conocimiento silencioso del árbol, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros".

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Actuar frente al acoso escolar

La intervención educativa que nosotros proponemos para abordar el tema del acoso escolar en las aulas es el que desarrollo en autor noruego Olweus.

A partir de los resultados de sus investigaciones ha diseñado y desarrollado un programa de intervención educativa, que incluye tratamiento colectivo e individual y que ha servido de modelo-base para otros muchos programas de intervención, como, por ejemplo, el Modelo Sheffield de Smith y Sharp (1994), aplicado en escuelas inglesas y que podemos sintetizar en los siguientes puntos:

1. Creación de un Reglamento del Centro, elaborado por toda la comunidad educativa. Por tanto, no se trata de un reglamento jerárquico impuesto por el centro a los alumnos, sino consensuado a través de la participación de todos y cada uno de los sectores: padres, profesores y alumnos.

Su concepción va más allá de las normas, ya que éstas han se surgir de una filosofía y asentarse en valores, que deben explicitarse.

El Reglamento no se concibe como algo estático, inamovible, sino que a través de la evaluación continua, esto es, a través de la información que se va produciendo a lo largo de su desarrollo y que retroinforma el proceso pueden introducirse cambios en función de su adaptación y mejora.

2. Análisis y diagnóstico del problema en el centro concreto en el que se va a desarrollar el programa de intervención. A tal efecto se utilizan distintos métodos y técnicas que permitan obtener datos fiables. El producto de este análisis sirve de fundamento al diseño y desarrollo del programa de intervención.

3. Intervención curricular específica para resolver el problema. Se trata, esencialmente, de programas de educación en valores y actitudes a través de métodos de participación activa.

4. Intervención individualizada tanto para agresores como para víctimas. Se busca también aquí la colaboración de los demás alumnos con la finalidad de que actúen como cauces de comunicación y de enjuiciamiento del agresor.

5. Mejorar la vigilancia en todo el centro, fundamentalmente la zona de recreo, el comedor y, en general, todas aquellas áreas o espacios que se han detectado de riesgo.

En España contamos el programa SAVE diseñado por Ortega, R (1997) y aplicado en algunos centros de Educación Secundaria de Sevilla, inspirado en Olweus y en el modelo de Shieffeld. Es un proyecto de carácter fundamentalmente preventivo aunque incluye también un programa de intervención correctivo dirigido a alumnos que ya presentan problemas de violencia bien como agresores o como víctimas. Su objetivo es mejorar las relaciones interpersonales. Entre sus características destacan:

1. Se asienta en un modelo teórico-conceptual ecológico/holístico, según el cual la violencia escolar hay que explicarla dentro de un contexto más amplio. Parte, por tanto de una consideración sistémica según la cual los sistemas abiertos no tienen una total explicación a partir de las variables intrasistémicas, sino que están condicionados por otras extrasistémicas que es preciso conocer si queremos explicar y entender el problema. La violencia escolar, por tanto, no se genera sólo en la escuela, sino que es también un reflejo de aquella que se produce en contextos más amplios: familia, medios de comunicación, amigos; esto es, en la sociedad en general.

2. Considera la escuela como una comunidad que se construye a través de tres factores básicos, los alumnos, los profesores y la familia. De ahí que el programa de intervención involucre a los tres sectores.

3. El programa se sistematiza en torno a tres ejes de acción, que son: la gestión democrática de la convivencia, el trabajo en grupo cooperativo y la educación en valores, actitudes y sentimientos.

4. El proyecto incide en dos planos escolares. El de la comunidad educativa, involucrando a alumnos, profesores, padres y orientadores, y en el de la actividad curricular entendida no tanto desde la `perspectiva instructiva, sino como ámbito de convivencia y de desarrollo de competencias directamente relacionadas con las relaciones interpersonales como son la de los valores, actitudes, sentimientos, habilidades sociales.

Otras Comunidades Autónomas han desarrollado programas similares, generalmente denominados "programas de educación para la convivencia".

El profesor Escámez (2001) propone las siguientes líneas de intervención para la solución de los conflictos:

1. Que la educación para la convivencia se incluya en el proyecto educativo del centro a través de un proceso democrático de participación de todos los integrantes de la comunidad educativa, que facilite la explicitación por parte de esta de los valores plurales y diversos y de los fines a los que debe servir la educación.

2. Que las normas de convivencia se elaboren también democráticamente, con la participación de todos, buscando responsabilizar a los alumnos en el funcionamiento del centro.

3. Que el equipo directivo del centro no funcione como un mero gestor del mismo, sino que asuma otras funciones como son la de estimular la participación de todos sus miembros en la consecución de aquellos valores y fines que la comunidad educativa se ha marcado, favorecer el trabajo en equipo e innovador del profesorado, así como un clima de convivencia y de comunicación entre los miembros de la comunidad educativa.

4. Que los profesores adopten nuevos estilos de enseñanza: “La solución de los conflictos que se están viviendo en nuestros centros exige el planteamiento tanto de nuevos contenidos y objetivos de aprendizaje como de nuevas maneras de enseñar.

Está demostrado que los alumnos aprenden más por lo que sus profesores hacen que por lo que dicen. Los profesores influyen en cómo aprenden los estudiantes a mirar y tratar a otras personas, con sus distintos intereses, preocupaciones y proyectos y esto no se deriva necesariamente de sus esfuerzos deliberados y planificados en el desarrollo del currículum, sino del compromiso de los profesores respecto a la vida cívica.

5. Que los profesores asuman nuevas funciones que van más allá de la enseñanza de los contenidos instructivos:

a. Funciones de mediadores de conflicto, entre las que destaca la de negociar normas con el alumno, ser asertivo, estimular una comunicación fluida, compartir el poder dentro del aula delegando responsabilidades en los alumnos, ayudar a alcanzar acuerdos entre las partes en conflicto. Para el desempeño de esas funciones el profesor precisa adquirir a través de su formación inicial y permanente competencias tales como la de identificación, análisis y diagnóstico de los problemas, la capacidad de identificación de los puntos de acuerdo entre las partes, la identificación de alternativas y posibles soluciones, y la creación de un clima de comunicación y confianza en el aula.

b. Promover el aprendizaje cooperativo, que se desarrolla a través de distintos métodos y técnicas en los que los alumnos trabajan en grupo y en los que a efectos de la educación para la convivencia tanto o más importante que el contenido que se aprende es la interrelación e interdependencia de los participantes a través de la cual aprenden -desde su individualidad, porque no se trata de anular esta- a colaborar, respetarse, tener en cuanta la opinión de los demás, dialogar para superar las diferencias, consensuar opiniones, etc.

c. Adoptar un punto de vista moral, que supone, entre otras cosas educar en valores, llegar a soluciones justas para las partes implicadas en el conflicto, educar en el respeto a los demás, a su dignidad, etc.

martes, 21 de diciembre de 2010

Síntomas en el niño acosado

Vamos a señalar ahora algunas características de los perfiles psicosociales de los principales participantes en el acoso escolar. Lo haremos a partir de las conclusiones de las principales investigaciones realizadas y lo diferenciaremos por ámbitos.

El/La agresor/a

Estudios diferentes (Olweus, 1998; Ortega, 1994) señalan como agresor principalmente al varón. Otros estudios (Smith, 1994) señalan a las chicas como protagonistas de actos que utilizan más elementos psicológicos en sus intimidaciones de forma sutil y poco evidente.

Personalidad/Síntomas

Olweus (1998) señala al agresor/a con temperamento agresivo e impulsivo y con deficiencias en habilidades sociales para comunicar y negociar sus deseos. Le atribuye falta de empatía hacia el sentir de la victima y falta de sentimiento de culpabilidad. También denotan falta de control de la ira y nivel alto de los sesgos de hostilidad que hace que interprete sus relaciones con los otros como fuente de conflicto y agresión hacia su propia persona. Serían, según el autor noruego, violentos, autosuficientes y no mostrarían un bajo nivel de autoestima.

Tendrían una gran belicosidad con los/as compañeros/as y con los adultos y una mayor tendencia hacia la violencia. Serían impulsivos/as y necesitarían imperiosamente dominar a los/as otros/as.

Aspectos físicos

Los "bullies" o acosadores, son, por lo general del sexo masculino y tienen mayor fortaleza física. Su superior fortaleza física se produce respecto de sus compañeros en general y de las víctimas en particular.

Ámbito social

Gª Orza (1995) señala que padecen un problema de ajuste en sus reacciones con una carga excesivamente agresiva en las interacciones sociales. En este sentido suelen ser chicos que están ubicados en grupos en los que son los mayores por haber repetido curso. Su integración escolar, por tanto, es mucho menor (Cerezo, 1997). Son menos populares que los bien adaptados pero más que las víctimas. Su contacto con los padres es también inferior. Suelen carecer de fuertes lazos familiares y estar poco interesados por la escuela.

Tipología

Olweus (1998) define dos perfiles de agresor/a: el/la activo/a que arremete personalmente, estableciendo relaciones directas con su víctima, y el/la social-indirecto/a que logra dirigir, a veces en la sombra, el comportamiento de sus seguidores a los que induce a actos de violencia y persecución de inocentes. Además de estos prototipos se identifica a otro colectivo que participa pero no actúa en la agresión que son los agresores pasivos (seguidores o secuaces del agresor/a).

La victima

Mooij (1997) señala como rasgos frecuentes en la víctima niveles altos para ser intimidado directa, regular y frecuentemente y para ser intimidado indirectamente y excluidos/as por sus compañeros/as (especialmente en el caso de las chicas). También suelen ser sujetos identificados fácilmente como víctimas y ser menos apreciados.
El papel de víctima se reparte en porciones iguales entre sexos aunque muchas investigaciones dicen que existen más chicos implicados o similar número, excepto en las realizadas en Japón en las que las intimidaciones se dirigen mayoritariamente a las chicas (Mombuso, 1994) o hay más chicas entre las víctimas (Taki, 1992). Sin embargo, según Olweus (1998) la agresividad intimidatoria entre chicas se ha estudiado mucho menos.

Personalidad

Se suele señalar a las víctimas como débiles, inseguras, ansiosas, cautas, sensibles, tranquilas y tímidas y con bajos niveles de autoestima (Farrington, 1993). Especialmente se ha valorado en el comportamiento de las víctimas de la violencia la autoestima y su relación con los efectos contextuales de sus compañeros/as (Lindstrom, 1997) considerándose una constante entre el alumnado que sufre violencia. La opinión que llegan a tener de sí mismos y de su situación es muy negativa.

Ámbito familiar

En el ámbito familiar las víctimas pasan más tiempo en casa. Se indica que una excesiva protección paterna genera niños dependientes y apegados al hogar, rasgos que caracterizan a las víctimas (Olweus, 1993). Este autor considera que estas tendencias a la protección en exceso puedan ser a la vez causa y efecto del acoso. Las víctimas, en especial, tienen un contacto más estrecho y una relación más positiva con sus madres.

Según Olweus las víctimas son menos fuertes físicamente, en especial los chicos; no son agresivos ni violentos y muestran un alto nivel de ansiedad y de inseguridad. Este autor señala ciertos signos visibles que el agresor/a elegiría para atacar a las víctimas y que separarían a las víctimas de otros estudiantes. Serían rasgos como las gafas, el color de la piel o el pelo y las dificultades en el habla, por ejemplo. Sin embargo indica que las desviaciones externas no pueden ser consideradas como causa directa de la agresión ni del estatus de víctima. El/la agresor/a una vez elegida la víctima explotaría esos rasgos diferenciadores.

Tipología

Se aceptan los dos prototipos:

La activa o provocativa suele exhibir sus propios rasgos característicos, combinando un modelo de ansiedad y de reacción agresiva, lo que es utilizado por el agresor/a para excusar su propia conducta. La víctima provocativa suele actuar como agresor/a mostrándose violenta y desafiante.

Suelen ser alumnos/as que tienen problemas de concentración y tienden a comportarse de forma tensionada e irritante a su alrededor. A veces suelen ser tildados/as de hiperactivos/as, y lo más habitual es que provoquen reacciones negativas en gran parte de sus compañeros/as.

La víctima pasiva es la más común. Son sujetos inseguros, que se muestran poco y que sufren calladamente el ataque del agresor/a.

Su comportamiento, para el agresor/a, es un signo de su inseguridad y desprecio al no responder al ataque y al insulto. Olweus (1998) caracteriza ese modelo de ansiedad y de reacción sumisa combinado (en los chicos) con la debilidad física que les caracteriza. Relación social En general las víctimas son sujetos rechazados, difícilmente tienen un verdadero amigo en clase y les cuesta mucho trabajo hacerlos. Son los menos populares de la clase si nos atenemos a los datos sociométricos. Son niños/as aislados/as que tienen unas redes sociales de apoyo con compañeros/as y profesorado muy pobres. Sin embargo desarrollan una mayor actitud positiva hacia su profesorado que los agresores/as (Olweus, 1998).

lunes, 20 de diciembre de 2010

Causas del acoso escolar

Las causas son variadas, entre las más frecuentes suelen estar las que tienen que ver con un abandono del sistema educativo, la trivialización creciente de la violencia entre niños y la propagación del éxito, la rivalidad, la competitividad entre iguales así como el maltrato y la ridiculización como una herramienta para conseguirlo.
Los valores que se extienden a través de los medios de comunicación, en especial, las series de televisión y los reality-shows, exponen a los niños de manera creciente a formar relaciones tóxicas entre iguales. Es divertido reírse de otros, resulta rentable linchar a los demás y suele ser una forma de llamar la atención y de obtener un reconocimiento social el hostigar a otros. Se trata, en el fondo, de unos valores en alza que dan prioridad al maltrato como una forma aceptable de obtener reconocimiento social o de pasar el rato.

Los factores de riesgo de la violencia, en particular, son variables que ponen al sujeto en una posición de vulnerabilidad hacia las conductas y actitudes violentas

A continuación desarrollaremos una serie de causas/factores por los cuales se produce el acoso y por el cual se recibe el acoso

Causas del agresor:

• Causas individuales:

- Ausencia de empatía: incapacidad para reconocer el estado emocional de otras personas.

- Baja autoestima: percepción negativa de sí mismo.

- Impulsividad: falta de control de los impulsos que lleva a actuar y decir las cosas sin pensar.

- Egocentrismo: exagerada exaltación de la propia personalidad por la que la persona se considera el centro de atención.

- Fracaso escolar: bajo rendimiento escolar, que puede llevar al absentismo y/o abandono escolar.

- Consumo de alcohol y drogas.

- Trastornos psicopatológicos: trastornos de conducta (trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno negativista desafiante y trastorno disocial6); trastornos del control de los impulsos (trastorno explosivo intermitente); y trastornos adaptativos (trastorno adaptativo con alteración mixta de las emociones y el comportamiento).

• Causas familiares:

- Prácticas de crianza inadecuadas: autoritarias9 o, por el contrario, negligentes10.

- Maltrato intrafamiliar.

- Familia disfuncional.

- Poco tiempo compartido en familia.

- Pobres o escasos canales de comunicación.

• Causas escolares:

- Políticas educativas que no sancionan adecuadamente las conductas violentas.

- Ausencia de transmisión de valores.

- Transmisión de estereotipos sexistas en las prácticas educativas.

- Falta de atención a la diversidad cultural.

- Contenidos excesivamente academicistas.

- Problemática del profesorado: vulnerabilidad psicológica, carencia de una metodología adecuada para el control de la clase.

- Ausencia de la figura del maestro como modelo.

- Falta de reconocimiento social respecto a la labor del profesorado.

Causas de la victima

• Causas individuales:

- Baja autoestima.

- Pocas habilidades sociales para relacionarse con otros niños.

- Excesivo nerviosismo.

- Rasgos físicos o culturales distintos a los de la mayoría: minorías étnicas, raciales y culturales.

- Discapacidad.

- Trastornos psicopatológicos: trastornos mentales leves, trastornos del estado de ánimo (trastorno depresivo), trastornos de conducta (trastorno por déficit de atención con hiperactividad y trastorno desafiante).

• Causas familiares:

- Prácticas de crianza inadecuadas: autoritarias o, por el contrario, negligentes (Síndrome del niño con la llave al cuello).

- Familia disfuncional.

- Poca comunicación familiar.

• Causas escolares:

- Ley del silencio: silencio e inacción que hay alrededor de una agresión entre iguales. El agresor exige silencio o se lo impone la propia víctima por temor a las represalias. Los observadores, testigos o espectadores tampoco comunican los hechos por miedo, por cobardía o por no ser acusados de “chivatos”.

- Escasa participación en actividades de grupo.

- Pobres relaciones con sus compañeros.

- Poca comunicación entre alumnado y profesorado.

- Ausencia de la figura de autoridad de referencia en el centro escolar.

Causas o Factores socioculturales:

• Medios de comunicación:

- Presentación de modelos carentes de valores.

- Baja calidad educativa y cultural de la programación.

- Alta presencia de contenidos violentos en los programas de televisión.

- Tratamiento sensacionalista de las noticias con contenido violento.

• Otros:

- Situación económica precaria.

- Estereotipos sexistas y xenófobos instalados en la sociedad.

- Justificación social de la violencia como medio para conseguir un objetivo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

El acoso escolar

Cuando hablamos de “acoso escolar” nos estamos refiriendo a situaciones en las que uno o más alumnos/as persiguen e intimidan a otro u otra – víctima - a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas y coacciones... pudiendo desarrollarse a lo largo de meses e incluso años, siendo sus consecuencias ciertamente devastadoras, sobre todo para la víctima pero también para los espectadores y para el propio agresor o agresora.

Para referirse a estas situaciones de acoso, intimidación y victimización entre iguales, en la literatura especializada es frecuente encontrar también el término inglés “bullying”. Por lo tanto, nos referimos a lo mismo cuando hablamos de acoso escolar, maltrato entre iguales o “bullying”.

El primero en definir este fenómeno fue Dan Olweus, profesor de psicología de la Universidad de Bergen (Noruega 1998), para quien la victimización o “maltrato por abuso entre iguales”, es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro u otra, al que elige como víctima de repetidos ataques. Está acción, negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios. La continuidad de estas “relaciones” provoca en las víctimas efectos claramente negativos: descenso en su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.

No se puede calificar de acoso escolar o “bullying” situaciones en las que un alumno o alumna se mete con otro de forma amistosa o como juego. Tampoco cuando dos estudiantes a un mismo nivel discuten, tienen una disputa o se pelean.


Elementos presentes en el acoso escolar o “bullying”:

- Deseo inicial obsesivo y no inhibido de infligir daño, dirigido contra alguien indefenso/a.

- El deseo se materializa en una acción.

- Alguien resulta dañado/a. La intensidad y la gravedad del daño dependen de la vulnerabilidad de las personas.

- El maltrato se dirige contra alguien menos poderoso/a, bien sea porque existe desigualdad física o psicológica entre víctimas y actores, o bien porque estos últimos actúan en grupo.

- El maltrato carece de justificación.

- Tiene lugar de modo reiterado. Esta expectativa de repetición interminable por parte de la víctima es lo que le da su naturaleza opresiva y temible.

- Se produce con placer manifiesto. El agresor/a disfruta con la sumisión de la persona más débil.

A parte de la definición dada por Dan Olweus a continuación vamos a enumerar otra serie de definiciones sobre el Acoso Escolar, estas son:

A) Diccionario Wikipedia:

Se entiende por acoso escolar o bullying es una forma de acoso psicológico perpetrada por un niño que es o se siente de alguna manera superior que los demás de una escuela.

Los investigadores aceptan generalmente (DSM-IV) que el acoso escolar tiene tres elementos esenciales:

  1. El comportamiento del acosador es agresivo y negativo.
  2. El comportamiento del acosador se reitera.
  3. El comportamiento del acosador ocurre en una relación desigual de poder entre las partes implicadas.

El acoso escolar se divide en dos categorías:

  1. Acoso directo: es la forma más común entre los niños.
  2. Acoso indirecto o agresión social: suele ser más común entre las niñas y en general a partir de la preadolescencia. Se caracteriza por llevar al individuo a un aislamiento social. Este aislamiento se consigue mediante técnicas variadas que incluyen: difundir rumores, rechazar el contacto social con la víctima, amenazar a otros niños que se lleven bien con la víctima, criticar rasgos sociales, la manera de vestir de la víctima o su religión, raza, discapacidad...

El acoso escolar tiene frecuentemente lugar en zonas de la escuela bajo supervisión nula o mínima de los docentes: el autocar escolar, la cafetería, entre las clases, en los servicios o durante el recreo.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar"

B) FARRINGTON, 1993.

El fenómeno del abuso consiste en la opresión reiterada, tanto psicológica como física hacia una persona con menos poder, por parte de otra persona con un poder mayor.

C) HERNÁNDEZ GRANDA (1998);

Dice que la intención de causar daño no aparece siempre como fin último, sino que también lo hace medio para conseguir otras metas.

sábado, 18 de diciembre de 2010

El problema del acoso escolar

El problema del acoso escolar (bullying en la extendida terminología anglosajona) se ha caracterizado hasta hace bien poco por ser un fenómeno oculto, que pese a haber estado presente desde siempre en las relaciones entre los menores en los centros educativos y fuera de los mismos, no ha generado estudios, reflexiones o reacciones ni desde el ámbito académico ni desde las instancias oficiales.

En los países más avanzados de nuestro entorno el acoso escolar comenzó a generar preocupación y a provocar la reacción de las autoridades desde finales de la década de los 80, siendo en nuestro país un motivo de preocupación desde hace escasos años.

En cierta manera ha ocurrido con este fenómeno algo parecido a lo experimentado con la violencia doméstica: hasta hace poco se consideraba algo inevitable y en cierta manera ajeno a las posibilidades de intervención del sistema penal, como problema de carácter estrictamente privado que debía ser solventado en el seno de las relaciones entre iguales, o cuando más en el ámbito de la disciplina escolar, sin intervención por parte de la jurisdicción de menores. Incluso las manifestaciones más sutiles de estos comportamientos antisociales tales como el aislamiento deliberado de un menor, exclusión o motes vejatorios han sido tradicionalmente toleradas sin más.

De hecho, muchos de los actos encuadrables en el acoso escolar han sido - siguen siéndolo aún- frecuentemente considerados parte integrante de la experiencia escolar, inherentes a la dinámica propia del patio del colegio, como una lección más de la escuela en la que como anticipo de la vida, el menor tiene que aprender a resistir, a defenderse, a hacerse respetar e incluso a devolver el golpe. En esta concepción darwinista de la lucha por la vida, los más débiles quedan con frecuencia sometidos a los designios de los matones o acosadores escolares.

El silencio de las víctimas y de los testigos, cuando no de los propios centros, ha contribuido al desconocimiento de la magnitud del problema.

Aún en nuestros días hay quien mantiene que las reflexiones sobre el acoso escolar son una moda pasajera. Tales esquemas revelan una clara deficiencia en el diagnóstico y en la terapia de las patologías que afectan a la comunidad escolar, miopía que debe ser definitivamente corregida, pues su aceptación lleva al riesgo cierto de minimizar el problema, ubicándolo en una zona de sombras desde donde -oculto- siempre se ha mantenido, disfrutando de total impunidad. Negar o relativizar el problema es el más grave error en el que se puede incurrir.

Si la aplicación de violencia o intimidación a las relaciones humanas es siempre reprobable y debe ser combatida por el Estado de Derecho, cuando el sujeto pasivo de la misma es un menor, el celo del Estado debe ser especialmente intenso, y ello por dos motivos: en primer lugar por la situación de especial vulnerabilidad en cierta manera predicable con carácter general de los menores; en segundo lugar por los devastadores efectos que en seres en formación produce la utilización como modo de relación de la violencia y/o la intimidación. La experiencia de la violencia genera un impacto profundamente perturbador en el proceso de socialización de los menores. Los nocivos efectos del acoso en la víctima pueden concretarse en angustia, ansiedad, temor, terror a veces propio centro, absentismo escolar por el miedo que se genera al acudir a las clases y reencontrarse con los acosadores, fracaso escolar y aparición de procesos depresivos que pueden llegar a ser tan prolongados e intensos que desemboquen en ideas suicidas, llevadas en casos extremos a la práctica.

Estos efectos negativos afectan no solamente a quien sufre como víctima, sino también a quien los inflinge como victimario, pues a largo plazo existen altas probabilidades de que el acosador escolar asuma permanentemente ese rol durante su vida adulta, proyectando los abusos sobre los más débiles en el trabajo (mobbing) y/o en la familia (violencia doméstica, violencia de género. Por ello se ha podido decir que este tipo de acoso debilita los cimientos de la sociedad civilizada. El intimidador aprende a maltratar, comienza a sentirse bien con el papel que refuerza disocialmente su conducta, convirtiéndose, muchas veces, en la antesala de una carrera delincuencial posterior. Si los intimidadores no reciben rápidas y enérgicas valoraciones negativas a su conducta, y respuestas firmes de que no van a resultar impunes, y/o si son "recompensados" con cierto nivel de popularidad y sumisión entre los demás compañeros, el comportamiento agresivo puede convertirse en una forma habitual de actuar, haciendo de la dominación un estilo normalizado en sus relaciones interpersonales.

La nocividad del acoso escolar alcanza incluso a los menores que como testigos mudos sin capacidad de reacción los presencian, pues por un lado se crea un ambiente de terror en el que todos se ven afectados como víctimas en potencia, y por el otro, estos menores están expuestos al riesgo de asumir una permanente actitud vital de pasividad cuando no de tolerancia hacia la violencia y la injusticia.

Debe deslindarse el acoso escolar de los incidentes violentos, aislados u ocasionales entre alumnos o estudiantes. El acoso se caracteriza, como regla general, por una continuidad en el tiempo, pudiendo consistir los actos concretos que lo integran en agresiones físicas, amenazas, vejaciones, coacciones, insultos o en el aislamiento deliberado de la víctima, siendo frecuente que el mismo sea la resultante del empleo conjunto de todas o de varias de estas modalidades. La igualdad que debe estructurar la relación entre iguales degenera en una relación jerárquica de dominación-sumisión entre acosador/es y acosado. Concurre también en esta conducta una nota de desequilibrio de poder, que puede manifestarse en forma de actuación en grupo, mayor fortaleza física o edad, aprovechamiento de la discapacidad de la víctima etc.

El acoso se caracteriza también por el deseo consciente de herir, amenazar o asustar por parte de un alumno frente a otro. Todas las modalidades de acoso son actos agresivos en sentido amplio, ya físicos, verbales o psicológicos, aunque no toda agresión da lugar a acoso.

El acoso en su modalidad de agresión emocional o psicológica es aún menos visible para los profesores, pero es extremadamente doloroso. Condenar a un menor al ostracismo escolar puede ser en determinados casos más dañino incluso que las agresiones leves continuadas. El acoso en su modalidad de exclusión social puede manifestarse en forma activa (no dejar participar) en forma pasiva (ignorar), o en una combinación de ambas.

El acoso también puede practicarse individualmente o en grupo, siendo esta última modalidad la más peligrosa, pues si por una parte los acosadores tienen por lo general en estos casos un limitado sentimiento de culpa, tendiendo a diluirse o difuminarse la conciencia de responsabilidad individual en el colectivo, que se auto justifica con el subterfugio de que no se sobrepasa la mera diversión, por la otra el efecto en la víctima puede ser devastador a consecuencia del inducido sentimiento de soledad.

La consecución del objetivo de lograr un ambiente de paz y seguridad en los Centros educativos y en el entorno de los mismos, donde los menores puedan formarse y socializarse adecuadamente debe tornarse en meta irrenunciable, superando la resignada aceptación de la existencia de prácticas de acoso o matonismo entre nuestros menores, como algo inherente a la vida de los centros escolares e institutos.

La radical sensibilización que se ha producido en relación con la violencia doméstica, que ha llevado a tratamientos de tolerancia cero, debe ahora ser trasladada al acoso escolar, si bien las respuestas en todo caso han de ser tamizadas por los principios que informan el sistema de justicia juvenil.

Al hilo de estas reflexiones deben los Sres. Fiscales tener presente que los Centros de internamiento de menores previstos en la LORPM son también ámbitos de riesgo en relación con potenciales conductas de acoso, incluso de intensidad superior a las que se producen en centros educativos, por lo que igualmente en estos espacios habrán de mantenerse especialmente vigilantes.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Castaño de Indias

PARTE UTILIZADA: La corteza, las hojas y las semillas ( pericarpio y cotiledones)

PRINCIPIOS ACTIVOS: La corteza es rica en heterósidos cumarínicos (2-3%): esculósido, fraxósido, escopoletósido. Taninos catéquicos; leucoanto- cianósidos, flavonoles: glucósidos del quercetol. Alantoína. Titoesteroles. El pericarpio contiene taninos catéquicos, saponósidos, pectina, potasio, calcio, fósforo y aceite etéreo. Los cotiledones tienen flavonoides (esculina), saponósidos triterpénicos (escina); y las hojas heterósidos cumarínicos: esculósido, escopoletósido, fraxósido; flavonoles derivados del quercetol, ramnetol y kenferol; taninos leucoantocianósidos. Traza de escina; fitosteroles: sitosterol, estigmasterol, campestrol.

ACCIÓN FARMACOLÓGICA: La escina y esculósido le confieren propiedades venotónicas, aumentando la resistencia capilar. La escina añade propiedades antiinflamatorias y controla ala permeabilidad de los vasos, ejerciendo una importante acción antiedematosa. Se trata en conjunto de una acción vitamínica P. El esculósido reduce el daño producido por los rayos ultravioleta B, por lo que se emplea en la fabricación de protectores solares. Los taninos contenidos en la corteza y hojas, tienen un efecto astringente. Los saponósidos facilitan la difusión de otros principios activos cuando se aplican tópicamente.

INDICACIONES: Fragilidad capilar, varices, insuficiencia venosa, hemorroides, tromboflebitis, edemas, epistaxis, equímosis, metrorragias, dismenorreas, cuperosis, rosacea. La corteza y las hojas, en diarreas, faringitis, estomatitis, gingivitis. Popularmente también se emplean para el tratamiento de la tos, artritis y reumatismos.

CONTRAINDICACIONES: Embarazo, lactancia, niños menores de diez años. Tratamientos con anticoagulantes.

EFECTOS SECUNDARIOS: Los saponósidos contenidos en los cotiledones de las semillas pueden originar irritación de las mucosas digestivas. El esculósido puede producir dermatitis de contacto. No prescribir formas de dosificación con contenido alcohólico a niños menores de dos años ni a consultantes en proceso de deshabituación etílica.

PRECAUCIÓN E INTOXICACIONES: Administración oral, sólo por prescripción facultativa. Las intoxicaciones suelen producirse por confusión de las semillas con las del castaño, cursan con gastroenteritis, midriasis y somnolencia. La escina produce hemólisis in vitro; externamente puede resultar necrosante. Se debe tener siempre en cuenta el contenido alcohólico del extracto fluido y la tintura.

FORMAS GALÉNICAS Y POSOLOGÍA: Los extractos suelen prepararse a partir de corteza, semillas y hojas.

Uso interno:

- Decocción: 30 a 50 g de corteza/litro. 250-500 ml al día.

- Infusión (hojas): 30 g/litro. Dos a tres tazas al día.

- Extracto fluido estabilizado (1:1): 20 a 50 gotas una a tres veces al día.

- Tintura (1:10): 50-100 gotas, una a tres veces al día.

- Extracto seco (5:1): 200 a 600 mg/día.

- Solución de extracto seco al 5%: 100 gotas al día.

- Supositorios, con 20-30 mg de extracto seco.

Uso externo:

- Decocción de corteza, al 5%, en forma de lavados.

- Pomadas, crema o gel (20% de extracto fluido o glicólico).

Bullying

Entrevista a Rosario Ortega (psicóloga) por Núria Navarro (periodista) ."El Periódico" .21-4-2005

El suicidio de Jokin golpeó las conciencias. Pero según Rosario Ortega, psicóloga que ignaguró en España el estudio del "bullying" y que ejerce como profesora de la Universidad de Córdoba, el fenómeno es antiguo. Lo nuevo es que se conoce más.

- ¿El castellano no tiene una palabra para definir el "bullying"? - De eso se suele ocupar la prensa. Cuando, en 1955, se interesó por el fenómeno empezó a utilizar los términos "violencia, acoso, intimidación".

-¿Cuál prefiere usted? - Acoso está bien. El bullying es el abuso de poder que se traduce en comportamientos agresivos injustificados y que puede producir victimización. Si se produce, es un caso grave de violencia interpersonal.

- Un ejemplo seria iluminador. -Empujar al que se tiene delante, en la fila, sería un caso de abuso de poder físico. El verbal podría ser llamarle "idiota". Y el psicológico, la presión del niño grande al pequeño. Cuando sucede prolongadamente en el tiempo, se estructura.

- ¿Siempre hay espectadores? - El espectador es importante. Si se pone del lado de la víctima, anula el acoso. Si toma partido por el acosador, puede aumentarlo.

-¿Es un fenómeno frecuente? - Entre el 15% y el 35 % de alumnos se ven involucrados en intimidaciones leves, mientras que los casos graves oscilan entre el 2% y el 15%. Estos niños describen el fenómeno con una frase muy gráfica: "Me están haciendo la vida imposible".

- Es peor en primaria que en secundaria, ¿verdad?. - Sobre todo entre los 10 y los 14 años. Es el caso del niño que sale al patio y no le dejan jugar, le quitan el balón, lo encierran en el lavabo. En secundaria se reduce muchísimo y, los casos que quedan, como el de Jokin, son durísimos.

-¿Por qué ocurre?. - Con frecuencia, la víctima y el agresor provienen de familias donde la violencia es una forma común de relacionarse. Han aprendido tanto a agredir, como a victimizarse. Porque uno no nace víctima ¿eh?.

- ¿Se hace? . - Sí. Mientras la inmensa mayoría de escolares denuncian los casos a la profesora y detienen el proceso, el niño víctima ha aprendido a aguantar más de la cuenta. Es un niño temeroso, que no sabe imponerse, que no se defiende.

- ¿Y cuál es el perfil del abusador?. - Es el perfil más difícil de reeducar. Ha aprendido la impunidad. Sabe buscar las vueltas a la norma para quedar bien delante de los adultos y, por debajo, ser dominante. Quiere ser siempre el protagonosta del poder. Es un juego psicológico que se aprende desde pequeño.

-¿En casa? . - Hay personalidades más dominantes e intransigentes, pero detrás de un niño agresor puede haber un niño abusado en casa.

-¿Como se elige a la víctima? .- El agresor tiene un pequeño radar para descubrir cuál es el campo abonado. Pero también la víctima, sin darse cuenta, cae en la red. Y se pregunta "¿por qué yo? " , lo que aumenta el sentimiento de culpa. Destroza su autoestima y los efectos sobre su escolaridad son devastadores. Estos niños son capaces de inventar una enfermedad antes de seguir yendo a la escuela. Tienen pánico.

- Hay quien opina que la mayor permisividad en las costumbres...- ¡No puedo afirmar que la mayor permisividad lleve a la violencia!. Los niños no son más violentos que antes; ahora sabemos más. Tampoco creo que la incorporación de la mujer al trabajo tenga culpa alguna. Hay nuevos modelos de ejercer funciones parentales y hay que buscar cómo modular las emociones.

-¿Por qué hay más niños que niñas afectados?. - No sabemos por qué, pero la proporción es de una a cinco. Tanto agresores como víctimas, porque ésta no es una historia de buenos y malos, ¿eh?. Particularmente, los agresores me preocupan más. La víctimas evolucionan, son más rápidas en su proceso de reeducación, mientras que los agresores son más resistentes al cambio. Detrás de todo maltratador de mujeres hay una víctima de bullying. Y el bullying está en el origen de la delincuencia juvenil.

-Cuándo los padres detectan algo raro ¿qué deben hacer? - Pedir una entrevista con el tutor y, si es cierto, decidir entre ellos y la escuela que eso va a dejar de pasar.

- Ya. Pero ¿es fácil desmontar una relación de dominación?. - Es importantísimo reeducar. Pero también es fundamental prevenir, mejorar el clima de relaciones interpersonales en la escuela, construir personalidades empáticas, hacer comprender los intereses de los demás, ser más cooperativos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Ginkgo

PARTE UTILIZADA: Las hojas.

PRINCIPIOS ACTIVOS: Compuestos flavónicos: rutósido, quercetol, kenferol, isorramnetol. Derivados del quercetol, del epicatecol, biflavonas derivadas del apigenlo, leucoantocianósidos, lactonas terpénicas, fitosteroles.

ACCIÓN FARMACOLÓGICA: Neuroprotector, vasodilatador periférico, protector capilar (aumenta la resistencia y disminuye la permeabilidad), venotónico, antiagregante plaquetario, diurético.

INDICACIONES: Varices, hemorroides, insuficiencia circulatoria cerebral crónica, cefaleas vasculares, insuficiencia vertebro-basilar, pérdida de memoria, reducción del rendimiento intelectual, vértigo y acúfenos de origen vascular, mas de altura, fragilidad capilar, flebitis, tromboflebitis, hipertensión arterial, retinopatías, claudicación intermitente, demencia senil, demencia vascular. Prevención de la arteriosclerosis y tromboembolismos.

CONTRAINDICACIONES: Hipersensibilidad individual a los componentes del ginkgo. No prescribir formas de dosificación con contenido alcohólico para administración oral a niños menores de dos años ni a consultantes en proceso de deshabituación etílica.

EFECTOS SECUNDARIOS: En pacientes con hipersensibilidad pueden aparecer dermatitis, cefaleas y disturbios digestivos.

PRECAUCIÓN E INTOXICACIONES: Tener en cuenta el contenido alcohólico del extracto fluido y de la tintura.

FORMAS GALÉNICAS Y POSOLOGÍA:

- Infusión: una cucharada de postre por taza, dos tazas al día antes de las comidas.

- Extracto fluido (1:1): 2 ml, una o dos veces al día.

- Extracto seco (5:1): 0’3 a 1 g/día.