miércoles, 11 de julio de 2012

Incontinencia


La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina de las vías urinarias bajas; puede constituirse en un problema higiénico y social. Tal condición conduce al deterioro de las capacidades funcionales del estado físico y de la calidad de vida.
Existe en la comunidad entre un 18% y 19% y ocurre en 35% de los adultos mayores hospitalizados.
Entre el 30% y el 50% de los casos son incontinencias urinarias transitorias.
Los efectos del envejecimiento en el sistema urinario incluyen aspectos como son la reducción de la capacidad vesical, aumento de la frecuencia de la micción y del volumen residual de orina, variación de la urgencia para orinar (ésta puede no sentirse hasta que la vejiga esté completamente al borde de su capacidad).
Factores de riesgo:
Algunos de ellos son el hecho de ser mujer; el padecer una enfermedad aguda; alguna infección de las vías urinarias; hiperplasia prostática en el hombre; estreñimiento o impactación fecal; alteración de la movilidad; alteraciones psicológicas; deterioro neurológico y por último el estar en un ambiente nuevo para el adulto mayor o el cambio de casa.
Las infecciones de las vías urinarias constituyen uno de los problemas de salud más comunes entre los adultos mayores. El adulto mayor puede no tener ningún síntoma o presentar algunos muy específicos como fiebre y/o vómito, o manifestar síndrome funcional agudo al momento de estar desarrollando una infección urinaria.
Existen cuatro tipos de incontinencia tales como:
1. Incontinencia de urgencia:
Es la emisión involuntaria que tiene lugar poco después de sentir una fuerte urgencia de orinar.
2. Incontinencia de estrés:
Es la pérdida de orina que tiene lugar con el aumento de la presión intra-abdominal provocada por la debi-lidad del suelo pélvico y los músculos elevadores del ano.
3. Incontinencia refleja:
Es la pérdida involuntaria de orina causada por la realización del arco reflejo de la médula espinal, por falta de un control neural más potente.
4. Incontinencia funcional:
Constituye la incapacidad de alcanzar el baño a tiempo a causa de obstáculos ambientales, disfunción cognitiva, limitaciones físicas, etc.
El uso de algunos medicamentos puede desempeñar un importante papel en la aparición de una incontinencia urinaria. Algunos de estos medicamentos pueden ser relajantes musculares, sedantes, narcóticos e hipnóticos ya que estos relajan los músculos que controlan la orina y reducen la percepción del deseo de orinar.
Por otra parte es importante considerar que los diuréticos aumentan el volumen de la orina, la frecuencia y la urgencia. Por lo tanto deben administrarse durante el día, si es que no existe una contraindicación médica.
En cuanto a los antidepresivos se trata, tanto el alcohol, los tranquilizantes y los fármacos antisicóticos, reducen la continencia.
Los anticolinérgicos pueden provocar alteración de la micción y tanto los antihipertensivos como los bloqueadores de los canales del calcio relajan la musculatura lisa, lo cual puede conducir a la incontinencia urinaria.
Es por ello que para que el adulto mayor tenga control urinario deben existir criterios tales como integridad del sistema génito-urinario, movilidad, capacidad de aprendizaje para cooperar con la enseñanza y la motivación para desear el control.
Los adultos mayores que experimentan incontinencia urinaria sufren sentimientos de culpabilidad y pérdida de lo autoestima y autoconfianza, creando un sentimiento de desvalorización. La respuesta común a la incontinencia es una reacción depresiva de inseguridad y apatía.
Dentro de los factores que suelen afectar el control de la orina en las mujeres ancianas incluyen la vaginitis atrófica, relajación del suelo pélvico, prolapsouterino, carencias de estrógeno e infección crónica de las vías urinarias.
Por otra parte los factores que pueden afectar el control de la orina en los hombres adultos mayores son tanto la infección crónica de las vías urinarias como el agrandamiento de la glándula prostática.
En general la irregularidad intestinal, especialmente el estreñimiento o la impactación fecal, puede provocar incontinencia urinaria debido a la plenitud y a la presión abdominal.
Así mismo la disminución de la visión y de agilidad que acompañan al envejecimiento, hace aumentar el tiempo necesario para alcanzar el baño, lo cual, a su vez hace necesaria la habilidad para retrasar la micción. Es por ello que se puede decir que la incontinencia urinaria puede llegar a provocar en el adulto mayor aislamiento social, que se expresa en temor a salir de la casa, falta de interés por relacionarse, aislamiento autoimpuesto, hasta llegar a una depresión o a una pérdida de la autonomía funcional.
Otro tipo de incontinencia
El descontrol intestinal (incontinencia fecal) es el escape involuntario de heces, varía desde el manchado de la ropa interior hasta la emisión de un gran volumen de heces, con la consiguiente molestia y malos olores, tanto para el adulto mayor como para su cuidador o familia. Puede ocasionar mayores problemas a los adultos mayores que tienen dificultad con la movilidad, ya que éstos están más predispuestos al estreñimiento.
El control neurológico de la continencia ano-rectal suele ir paralelo al control neurológico de la continencia urinaria.
Algunos de los factores que predisponen a este tipo de incontinencia son el estreñimiento, la ausencia de alimentos con fibras, el sedentarismo y lo poca ingesta de líquido.
La impactación fecal es la causa principal de la incontinencia fecal y provoca una incontinencia de rebosamiento o síndrome del reservorio terminal. En ocasiones se requieren varias limpiezas manuales, a medida que las heces endurecidas se desplazan hacia el margen anal. Inmediatamente después es necesario iniciar un programa de reeducación intestinal, administrando dietas líquidas.
NOTA: No olvides que la incontinencia fecal constituye un problema devastador para el adulto mayor, que en gran parte se puede prevenir al igual que la incontinencia urinaria, al someterse a los respectivos estudios.
Autocuidado
Es necesario que ingieras más de 2000 ml. de líquido en 24 horas, ya que esto te ayuda a disminuir la incontinencia.
Como una opción puedes planificar la distribución de la ingesta de líquidos durante las 24 horas:
De 7:00 horas a 15:00 horas: 1200 ml.
De 15:00 horas a 19.00 horas: 600 ml.
De 19:00 horas a 7:00 horas: 200 ml.
Es importante tomar en cuenta los ejercicios de Kegel, los cuales están indicados para mejorar la fuerza de la musculatura del suelo pélvico.
􀂄 Para identificar el músculo que se debe ejercitar, es aconsejable que coloques un dedo dentro del recto o la vagina y tratar de comprimirlo, es el mismo músculo que controla la salida de los gases y las heces.
􀂄 Contrae el músculo que identificaste y mantén la contracción contando hasta 10.
􀂄 Relaja el músculo contando hasta 10.
􀂄 Haz esto 15 minutos tres veces al día, aumentando los ejercicios hasta contar 25 en lugar de 10 en la contracción y relajación del músculo.
􀂄 Relaja el músculo contando hasta 25.
􀂄 No emplees los músculos del abdomen, las nalgas o las piernas; colóca una mano sobre el abdomen paro comprobar si estás contrayendo el músculo abdominal.
􀂄 La fuerza se aumentará lentamente; no habrá resultados instantáneos.
􀂄 Debes notar mejoría en apróximadamente dos semanas.
Cabe mencionar que el aumento de la presión abdominal por estreñimiento se puede tratar de varias maneras, como por ejemplo adquiriendo nuevos hábitos nutricionales saludables: comiendo diariamente fibra, frutas, verduras frescas y líquidos para asegurar una eliminación intestinal regular y evitar la presión abdominal sobre la vejiga, evitando el empleo de laxantes y enemas que crean dependencia, o bebidas con cafeína que actúan como diuréticos e irritantes vesicales. Por último es necesario que respondas prontamente a la urgencia para defecar.
En cuanto a la dificultad para controlar la orina, es necesario que repases qué ocurre exactamente
en los episodios de incontinencia, es por ello que se te invita a analizar las posibles soluciones a las
siguientes preguntas:”¿Qué pasa por tu mente cuando te das cuenta que tienes que orinar?” y “¿Con qué facilidad te quitas las prendas de vestir para orinar?”
Por otra parte puedes organizar el horario para orinar al levantarte por la mañana, después de las comidas, antes de acostarte, antes de participar en actividades de larga duración, y antes y después del ejercicio.
Para poder disminuir los obstáculos ambientales que impiden la eliminación urinaria, es aconsejable que tengas bacinica a mano durante la noche; instalar barras para asirse alrededor del baño; dejar entreabierta la puerta de éste; mantener una luz nocturna en los pasillos que se dirijan hacia el baño; usar prendas de vestir adecuadas; como el velcro en lugar de cierres y botones en la ropa interior para poder retirarla fácil y rápidamente; realizar ejercicios que mejoren la movilidad, la destreza y la musculatura que controla la micción; analizar cuáles son los tipos de actividades físicas que prefieres: caminar, bailar, nadar, aeróbicos, tejer, correr, pintar y en base a ellos pedir asesoría a un experto en cuanto a la rutina que puedes realizar
con la finalidad de que se mantenga la fuerza de la musculatura empleada para andar y la destreza de manos y dedos.
También se recomienda que organices regularmente clases con ejercicios de grupo; busca la manera de motivarte a tí mismo al momento de realizar ejercicios que requieran esfuerzo. Evita así mismo alentar la incontinencia o reforzarla negativamente con el uso de pañales u otros procedimientos despersonaliza-dores. Comunica rápidamente cualquier sensación de fiebre, escalofrío, molestias abdominales bajas, urgencia para orinar, dolor en la parte baja de la espalda, en el flanco, cambio de color, olor o cantidad de la orina, retorno o aumento de la incontinencia y por último comunica  de inmediato cualquier signo de infección. Las más comunes son “no sentirte bien”, falta de apetito, orina con mal olor, orina de color oscuro y desorientación.
Dentro de los hábitos que reducen el riesgo de infección de las vías urinarias, se encuentran el
ingerir suficiente líquido (más de 2000 ml.diarios), a fin de prevenir las infecciones de las vías
urinarias, la éstasis urinaria, la deshidratación y la orina concentrada.
Adquiere medidas de higiene como limpiarte el área perineal de adelante hacia atrás cuando te bañes o después de eliminar, así como lavarte las manos después de ir al baño, ducharse en lugar del baño de tina para evitar que las bacterias entren en la uretra, vaciar la vejiga por completo, lo cual se consigue con más eficacia adoptando una postura erguida e inclinada hacia adelante al orinar y un control médico riguroso hasta que haya desaparecido la infección aguda de las vías urinarias y certificado por un urocultivo (estudio de laboratorio) de control.
Alteración del “autoconcepto” y la “autoestima” relacionado con la incontinencia urinaria Es necesario hacer un análisis de cuáles son las fortalezas y debilidades con los que cuenta el adulto mayor, tales como el motivo de la incontinencia y el deseo de participar en el plan de cuidados por medio de la comunicación y verificación del estado de continencia, para de esta manera poder superar los problemas derivados de la incontinencia.
Otra opción para reducir dicha alteración es ayudarte a ti mismo o que alguien más te favorezca para la expresión verbal de la ira, la frustración, y decirse a sí mismo que la incontinencia puede controlarse. También es recomendable que uses prendas de vestir que puedan quitarse fácil y rápidamente. Por último, pero no menos importante, es el buscar regresar a tus actividades sociales.
Para poder resolver el problema de descontrol intestinal toma en cuenta los siguientes aspectos:
observa tu hábito intestinal; reinicia un programa de educación intestinal: acudiendo al baño después de su comida principal, 30 a 60 minutos; bebe entre 2500 y 3000 ml. de líquido diario (programa tu ingesta con horario para evitar levantarte durante la noche) e ingiere alimentos ricos en fibras dietéticas; evita el sedentarismo y la inmovilidad manteniendo una actividad física adecuada a tu limitación funcional; y por último, invita a tu familia a observar tus conductas de retraimiento y apatía que puedes presentar, a fin de consultar en forma temprana al médico.

martes, 10 de julio de 2012

Trastornos del sueño


El tiempo de sueño es individual. El insomnio es un síntoma y se define como un problema relativo a la calidad o cantidad de sueño.
Al envejecer, las fases de sueño profundo son menores y el adulto mayor despierta con mayor frecuencia. No obstante, el tiempo total del sueño se reduce sólo ligeramente con respecto al de las personas más jóvenes. La privación del sueño puede provocar varios síntomas, incluyendo pérdida de la memoria de corto plazo, reducción de la capacidad de atención, disminución de la coordinación motora, disminución de la capacidad para adaptarse, irritabilidad y síntomas neurológicos. Cualquier enfermedad que cause problemas relacionados con la oxigenación puede provocar trastornos del sueño.
Entre los trastornos del sueño más comunes en los adultos mayores, se encuentran el insomnio sostenido, apnea del sueño y mioclono nocturno.
Insomnio Sostenido
Se define como la disminución sostenida de la cantidad de sueño habitual asociado a factores como: cambios en el horario de acostarse,enfermedades crónicas que imponen estrés sostenido, enfermedades psiquiátricas, depresión, y uso de medica-mentos.El insomnio provoca un estado constante de fatiga y sus consecuencias sobrepasan al individuo, pudiendo llegar a afectar a la familia completa; es incluso una de las causas por las que se interna en casas hogar a los adultos mayores.
El diagnóstico de insomnio se hace difícil si sólo se cuenta con la queja del propio paciente o su familia; cuando éste es el caso, se debe hacer la valoración del impacto del problema respecto a la calidad de vida del individuo y su familia, para diseñar un manejo adecuado de la situación.
Apnea del Sueño
Este es un trastorno caracterizado por la detención de la respiración repetidamente durante el sueño.
Existen tres tipos de apnea del sueño: la obstructiva, causado por excesiva relajación de los músculos de la garganta en la faringe posterior; la de tipo central, causado por falla en la estimulación de la musculatura respiratoria por el sistema nervioso central y; la apnea mixta, la cual se inicia por la causa anterior, seguida por un componente obstructivo.
Mioclono Nocturno
Se caracteriza por movimientos involuntarios de piernas y brazos, y el diagnóstico se establece cuando éstas ocurren al menos cinco veces en una hora de sueño y la persona se despierta. Los síntomas incluyen: puntapiés al compañero(a) de cama, frialdad de los pies, excesiva somnolencia diurna e insomnio.
En lo que se refiere a los adultos mayores, estos pueden necesitar más tiempo para disfrutar de un sueño adecuado cuando tienen enfermedad degenerativa. Por otra parte hay que considerar que para algunos adultos mayores el quedarse dormido puede estar relacionado con “temor a la muerte” provocando consecuentemente un trastorno en el hábito del sueño.
Otro punto a considerar es que la ingesta insuficiente de nutrientes, especialmente del grupo de las proteínas, así como el empleo frecuente de medicamentos, contribuyen a los trastornos del sueño.
Cambios del sueño con el envejecimiento
Se puede observar un aumento de las fases de vigilia nocturna, mayor permanencia en la cama con menor tiempo de sueño o inclusive, de manera contraria se puede llegar a tener una anticipación de la hora de dormir y de despertar, siendo el sueño generalmente menos eficaz presentando un aumento en la latencia del sueño y disminuyendo de igual manera el sueño profundo y del sueño REM (movimientos oculares rápidos).
Algunos medicamentos asociados a los trastornos del sueño
Vigilia excesiva:
Teofilina, Anfetaminas, Cafeína, Antiepilépticos, Alcohol, Nicotina, Triazolán (fenómeno de rebote), Hormonas tiroi-deas, Simpático-miméticos.
Pesadillas:
Betabloqueadores (propranolol), Tricíclicos, Antiparkinso-nianos.
Somnolencia excesiva:
Bensodiazepina, Antihistamínicos, Tricíclicos, especialmente la amitriptilina, Inhibidores de la mono aminooxidasa (MAO), Antihipertensivo (especialmente la clonidina).
Otros medicamentos:
Los diuréticos producen a veces somnolencia.
Elementos necesarios para que realices un diagnóstico de trastorno del sueño:
􀂄 Anota fecha y día de la semana en que se producen trastornos del sueño.
􀂄 Hábitos previos al sueño, como alimentos, bebidas (alcohol -cafeína) y medicamentos.
􀂄 Actividades realizadas antes de acostarte tales como, lectura, TV, teléfono, sexo, trabajo, ejercicio y vida social.
􀂄 Hora de acostarte.
􀂄 Tiempo necesario para conciliar el sueño.
􀂄 Calidad del sueño, que incluye las fases de vigilia nocturnas.
􀂄 Ensoñaciones, ronquera o movimientos anómalos.
􀂄 Hora de despertar.
􀂄 Sensación al despertar.
􀂄 Somnolencia y sesteo diurno.
􀂄 Otros factores poco habituales o de interés.
Autocuidado
Normas higiénicas para dormir bien:
♦ Trata de levantarte siempre a la misma hora.
♦ Realiza ejercicios diarios (no antes de acostarte).
♦ Control ambiental: temperatura, reducción de los ruidos y la luz.
♦ Come alimentos ligeros y restringe o elimina el alcohol, la cafeína o la nicotina.
♦ Administra hipnóticos sólo durante corto tiempo.
♦ Trata de resolver los problemas por la tarde.
♦ Acuéstate cuando experimentes sueño, pero evita el sueño excesivo los fines de semana.
♦ Utiliza técnicas de relajación.
♦ Utiliza la cama sólo para dormir.
♦ Elimina la siesta, a menos que esté indicada.
♦ Levántarte después de 15-30 minutos si no te pue-des dormir.
♦ Duerme en el lugar que te encuentres más cómodo.
♦ Detecta los efectos de adaptación en los nuevos ambientes.

jueves, 14 de junio de 2012

Recomendaciones alimentarias


¿Cómo podemos alimentarnos mejor?

La mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a nuestra dieta diaria y semanal..

¿Por qué es tan importante la variedad en nuestra alimentación?

Porque no existe un alimento que contenga todos los nutrientes esenciales para nuestro organismo. Así, cada alimento contribuye a nuestra nutrición de una manera especial y cada nutriente tiene funciones específicas en nuestro cuerpo. Para gozar de buena salud, nuestro organismo necesita de todos ellos en cantidad adecuada.
La Pirámide de la Alimentación Saludable, que incluimos al final de este capítulo, nos ayudará a escoger los
alimentos que necesitamos comer todos los días para mantener un buen estado de salud.
Los diferentes alimentos, que se agrupan según su aporte nutritivo característico, deben consumirse en
una cantidad determinada a lo largo de la semana, para conseguir una dieta equilibrada.

Frutas

Las frutas y los zumos de frutas nos aportan agua,azúcares, vitaminas como la vitamina C y los carotenos;
minerales como potasio y selenio; y fibra.
Es recomendable un consumo frecuente de frutas enteras, ya que los zumos aportan sólo  vitaminas y minerales y carecen de la mayor parte de la fibra que aporta la fruta entera.
Las frutas desecadas (ciruelas, castañas, pasas, dátiles) se caracterizan principalmente por un menor contenido de agua, aunque concentran el resto de los nutrientes y aumentan también el aporte calórico.
La fruta entera es una fuente importante de vitaminas, minerales y fibra.
Teniendo en cuenta el valor nutritivo y su papel protector para la salud, deberíamos consumir tres o más piezas de fruta al día, preferentemente frescas.
Es importante que una de ellas sea una fruta rica en vitamina C: cítricos, kiwis, fresas, etc.